octubre 29, 2008

Beneficios del Kefir o Yogurt de Pajaritos


El kéfir es una leche fermentada originaria de las regiones del Caúcaso, de textura algo espesa y sabor más o menos ácido o achampañado, que se prepara a partir de las bacterias 'Bacterium caucasicum' y 'Streptococus lactis' o 'caucasicus', desencadenantes de la fermentación láctica. Este producto, conocido desde hace siglos en los países que ejercen de frontera entre Europa y Asia, se complementa con las levaduras 'Torula kefir' ­o 'Leuconostoc caucasicum'­ y 'Saccharomyces kefir', cuya fermentación es de tipo alcohólico.

El producto resultante es semilíquido, denso y algo amargo, debido a la acción del ácido láctico. De hecho, buena parte de las acciones benéficas para el organismo humano se debe a la presencia de esta sustancia, fundamental en el metabolismo de las células.

Como promedio, la acidez del kéfir es del 0,6% al 1% de ácido láctico (pH 4,2-4,5), con ligerísimo contenido de alcohol (de 0,6% a 0,8%) y un 50% en volumen de gas carbónico. Nada que ver con el yogur que es, en principio, sólido, y de un sabor menos ácido que el kéfir. Durante años, este producto sólo podía prepararse a partir de unos nódulos o granulaciones específicas (como las que aparecen en la imagen inferior), pero actualmente la industria láctea trabaja directamente con las bacterias y levaduras.

Como sucede con el yogur, el kéfir favorece la predigestión de la leche manteniendo su valor nutritivo. El resultado es la mejora de la resistencia a las enfermedades a partir de una flora intestinal beneficiosa. Es muy adecuado para prevenir la osteoporosis, un mal común en la sociedad occidental, y resulta ideal para el tratamiento por 'Candida albicans'. Por otra parte, es un producto muy nutritivo y un antibiótico natural para prevenir infecciones, además de demostrar una gran utilidad en el tratamiento de problemas del aparato digestivo. Refuerza la inmunidad.

Como sucede con otras leches fermentadas, se ha comprobado que su consumo reduce la presencia de elementos carcinógenos. El kéfir, más difícil de preparar que el yogur, se encuentra en los mercados a disposición de los consumidores.